INULINA Y SU IMPORTANCIA EN LA ALIMENTACIÓN

La inulina hace parte de los carbohidratos

Los carbohidratos de la dieta se componen de tres grandes grupos: los carbohidratos simples, los complejos y las fibras. Estas diferentes categorías están determinadas por la complejidad de las estructuras que los componen y, por ende, el efecto que tendrán en el cuerpo humano.

Los carbohidratos simples son aquellos que generan un alto pico en el nivel de glucosa en sangre, llamado también glicemia, el cual trae consigo también un aumento en el nivel de insulina en sangre, que es esa hormona especial que regula los niveles de azúcar o glucosa en sangre; permitiendo que las células de nuestro cuerpo puedan utilizarla correctamente como energía.

Por otro lado, los carbohidratos complejos tienen la misma función de proveer energía, pero con la diferencia de que, por su estructura más compleja, su digestión, absorción y utilización como energía en el cuerpo será más lenta y sostenida en el tiempo.

El exceso en el consumo de carbohidratos, especialmente los simples, se convierte en un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades como diabetes mellitus tipo 2 y diversas cardiovasculares, y llevar a complicaciones como enfermedad renal, ocular, neuropatías y muchas otras.

Los niveles de glucosa en sangre regulados se han relacionado con factores protectores como la actividad física, un patrón de sueño adecuado, y, sobre todo, con el consumo de fibra recomendado.

La fibra es un tipo de carbohidrato que por su estructura no es absorbida ni digerida por el cuerpo, lo que le confiere diversos beneficios que veremos a continuación.

Existen dos tipos de fibra diferentes:

  • La fibra soluble: al disolverse en agua forma una sustancia gelatinosa, lo que contribuye a reducir los niveles de colesterol y glucosa en sangre. Este tipo de fibra se encuentra en el salvado de avena, la cebada, las nueces, las semillas, los frijoles, las lentejas, las arvejas (chícharos) y algunas frutas y verduras.
  • La fibra insoluble: este tipo no se disuelve en agua, pero sí contribuye a la formación del material fecal a través del intestino, aportando volumen a las heces y beneficiando al tránsito intestinal y la salud digestiva. Este tipo de fibra se encuentra en la harina de trigo integral, el salvado de trigo, los frutos secos, los frijoles y las verduras, como la coliflor, los frijoles verdes y las papas.

La inulina y los fructooligosacáridos son dos tipos de fibra soluble que podemos denominar como prebióticas, ya que su consumo contribuye al mantenimiento óptimo de la microbiota intestinal.

 

Un prebiótico se identifica por 4 características:

  1. Tiene la capacidad de llegar al intestino y colon de forma intacta, resistiendo a las condiciones del tracto gastrointestinal
  2. Debe ser alimento bioselectivo para algunos tipos de microorganismos que sí tengan beneficios para la salud.
  3. Que sea posible consumirlo en una dieta normal en cantidades aceptables.
  4. Provoca reacciones beneficiosas en la salud del huésped.

La inulina es un polisacárido no digerible obtenido a partir de frutas y verduras, y su principal fuente es la achicoria, una raíz originaria de Europa, África y Asia, de la cual se obtiene un producto en polvo blanco y versátil para su utilización como ingrediente alimentario funcional.

 

Beneficios de la inulina en la salud

Por su estructura no digerible, en el cuerpo humano la inulina es resistente a la hidrólisis y a la absorción en las partes superiores del tracto gastrointestinal, como los niveles de pH del estómago y las enzimas digestivas del intestino delgado. Esto contribuye a que llega de forma intacta a la sección del colon donde se da mayor parte de la fermentación por parte de los microorganismos denominados microbiota.

La inulina es capaz de estimular el desarrollo de bifidobacterias presentes en el intestino y colon, y al mismo tiempo, tiene la capacidad de reducir el número de microorganismos indeseables.

Esta fermentación genera efectos benéficos para la salud del huésped, al formar como productos los ácidos grasos de cadena corta como el butirato, propionato y acetato, a los cuales se les atribuyen propiedades anticancerígenas, antinflamatorias y antioxidantes; Además de participar en procesos de lipogénesis, ayudando a controlar el peso corporal.

Al no ser digerida, la inulina no afecta los niveles de glucosa ni de insulina en sangre, por lo que es un carbohidrato ampliamente utilizado por la comunidad diabética, quienes no pueden consumir carbohidratos simples o complejos en exceso por su incapacidad de regular los niveles en sangre.

Entre todos los beneficios mencionados de la inulina como fibra prebiótica, es importante mencionar que este nutriente tiene la capacidad de mejorar la salud en general del ser humano, al mantener en un estado óptimo el sistema digestivo, favoreciendo la absorción de nutrientes como vitaminas y minerales, esenciales para el adecuado desempeño de los sistemas corporales.

 

La inulina como ingrediente alimentario

Como ingrediente alimentario, la inulina se caracteriza por qué se puede utilizar para proporcionar a las preparaciones cuerpo, textura, consistencia, viscosidad y humedad. Se utiliza como reemplazo de grasas en diferentes aplicaciones como postres, helados, aderezos, productos lácteos, entre otros, aparte de proporcionar una fuente de fibra dietaria en los productos.

Por otro lado, al combinarse con microorganismos probióticos como ingrediente funcional, se puede hablar de un producto que aporte una funcionalidad simbiótica, la cual se define como prebiótica y probiótica al mismo tiempo, confiriendo más beneficios al consumidor.

En IPF, contamos con la capacidad de investigación y desarrollo de productos con inulina y otros tipos de fibras prebióticas, de forma que tengan funcionalidades reales y comunicables; además de proveer una opción viable para la sustitución o reemplazo de grasas o azúcares añadidos y una excelente fuente de fibra dietaria.

 

Inulina

 

 

Últimas entradas

Categorías